Al manifestarse sobre Ajmadineyad por su violenta represión que dejó más de 200 muertos, Barack Obama expresó que: “no puede intervenir en la política interna de la soberana república de Irán”. Una semana después dijo que estaba “horrorizado e indignado”. Tremendas palabras para Ajmadineyad que debe haber sollozado acongojadamente al haberlas escuchado.
Para definir qué hacer con Corea del Norte que tiene planeado probar un misil de largo alcance apuntando a Hawái el cuatro de Julio, uniéndose a la celebración del aniversario patrio de los Estados Unidos, dijo que “ es un asunto de grave preocupación… no encontrará la aprobación internacional”. ¡Eso se llama severidad!
Kim Jong Il está devastado. Seguramente va a congelar su programa nuclear.
Para oponerse a la destitución constitucional de Manuel Zelaya en Honduras, que quiere quedarse en el poder eternamente, no durmió de nervios y, temprano, apenas llegaron los periodistas a la Casa Blanca, hizo declaraciones contundentes, negando su reconocimiento a Roberto Micheletti, alineándose con Chávez, Castro, Ortega, Insulza y el resto de los vividores del presupuesto venezolano.
La Constitución Política de Honduras dice: ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.
Al presidente norteamericano ese detalle legal no parece incumbirle. Él quiere a los bolivarianos en el poder. ¿Cómo se explica eso?
La respuesta es muy simple. Obama es un ultra izquierdista de tendencia marxista, como demostró consuetudinariamente mientras fue senador. Su proyecto consiste en llevar a los Estados Unidos y el mundo al socialismo tradicional, conservador, totalitario y represivo.
Además de marxista es musulmán y hará todo lo que encuentre a su alcance para promover la Yijad o Guerra Santa. De ahí que no objete a Ajmadineyad ni a Chávez que son los promotores de la islamización en Latinoamérica. También concuerda en todo con el Rey de Arabia Saudita, el otro gran yijadista y financista de la construcción de las mezquitas que van cundiendo en el cono sur.
Lo que está sucediendo con Honduras es la señal de alerta a la que tenemos que estar atentos cuando se normalicen las relaciones entre Venezuela, Bolivia y los Estados Unidos. Con Venezuela ya decidieron intercambiar embajadores. Seguramente Obama ya terminó de leer el libro de Galeano que le regaló Chávez, y debe haber confirmado definitivamente que son de la misma secta.
Con Bolivia la situación es más peliaguda, porque Morales quiere continuar con la producción irrestricta de cocaína que está enriqueciendo a su gobierno y partidarios. Si vuelven los norteamericanos van a matar la gallina de los huevos de oro.
El tema de la droga excede la avenencia política que Obama tiene con el régimen socialista. Por más que le encante ver al “primer presidente indígena en el poder”, con quien se identifica plenamente, por ser él, “el primer mulato que llega a la Casa Blanca”. El asunto del narcotráfico involucra demasiados problemas para su sociedad que es la mayor consumidora de cocaína del mundo.
Sin embargo, es probable que después de esta demostración de solidaridad con Zelaya, Morales y Obama se reconcilien, y de a poco vayan normalizando su amistad. Para entonces el boliviano estará entre los hombres más ricos.
Cuando Estados Unidos y Cuba están del mismo bando, algo muy peligroso está sucediendo contra la libertad de los pueblos. No se necesitan señales adicionales para comprender la magnitud del aprieto en el que se encuentra América Latina. Si en las próximas horas o días Washington no se retracta de su apoyo a Zelaya que se unió al círculo de los déspotas neocomunistas, los latinoamericanos estaremos hundidos en el más profundo pozo de nuestra historia.
JOSÉ BRECHNER
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NO SON TERRITORIOS OCUPADOS, SINO RECUPERADOS
0 comentarios Publicado por SIMON BAR KOCHBA en 8:49 p.m.
Tal vez porque Israel está rodeado de las dictaduras más extremas, sea la democracia más extrema. Sólo en el estado judío se permite que existan organizaciones que apoyan a sus enemigos y les ofrezcan soporte legal y político. Un estado en guerra no debería dejar que eso ocurra, porque quien defiende a los enemigos de su país es un traidor a su patria.
Los traidores, son izquierdistas que se solidarizan con los árabes y olvidan que los judíos son el pueblo originario de Israel, únicos con el derecho legítimo sobre ese espacio bíblico. Moros y cristianos llegaron milenios más tarde.
El error de aceptar que los palestinos --que son jordanos desclasados que se apoderaron de parte del territorio hebreo-- reclamen esas tierras, lo tienen los propios gobernantes israelíes, que habiendo recuperado en 1967 Judea y Samaria, las denominaron “zonas militarmente ocupadas”.
El principal causante de la tergiversación idiomática fue el partido laborista con sus líderes más visibles, el entonces Primer Ministro Levi Eshkol y el Ministro de Defensa Moshé Dayan. Ambos izquierdistas racionalistas, creyeron que se podía lograr la añorada convivencia pacífica con los musulmanes.
Su gobierno y los sucesivos, ayudaron a los árabes a elevar su educación y nivel de vida a estratos del que no goza ningún musulmán en el universo levantino, sin embargo, eso no fue suficiente para apaciguar los ánimos imperialistas de los moros. Los mahometanos quieren la totalidad del Oriente Medio (y el mundo), y usan de su poderío económico para comprar votos y conciencias de la porquería política del planeta.
Ahora aparecieron nuevos extremistas judíos, promotores de un humanismo desquiciado, que están llevando el desfase semántico a un nivel mayor y hablan de “territorios ilegales”. Gravísimo desliz conceptual, porque si decir “ocupado” ya es motivo de conflicto, hablar de ilegalidad implica un aspecto jurídico no contemplado por las leyes de la guerra, porque la guerra no tiene leyes. ¿Si la ocupación es ilegal, el terrorismo es legal? ¿Qué país ha devuelto territorios reconquistados en una guerra de defensa?
Si hablamos de ilegalidad ocupacional, todos los norteamericanos con excepción de los indios deberían retornar a sus países de origen. Lo mismo les correspondería hacer a los latinoamericanos de ascendencia española, europea, africana y asiática.
Nadie puede darles lecciones de ética o moralidad a los judíos. La esencia espiritual y moral de cristianos y musulmanes proviene del judaísmo. No obstante los judíos siguen siendo el chivo expiatorio de la humanidad por ser el pueblo elegido de Dios. Los judíos pese a la adversidad, se destacan en sus actividades individuales y colectivas, no intentan convencer a nadie de su verdad, y no hacen proselitismo. Eso provoca envidia, demasiadas veces transformada en odio irracional.
El pueblo judío tiene un trauma psicológico que tal vez fue debidamente identificado y estudiado por algún experto. Sin embargo, al no encontrarme al tanto de los conocimientos científicos en ese campo, me atrevo a denominarlo como el “Síndrome de Auschwitz”, o el complejo de sentirse más cómodo siendo la víctima que el verdugo. Hecho que es sagazmente utilizado por todo antisemita para menoscabar los derechos legítimos de los judíos a su existencia, y particularmente a su existencia en su territorio bíblico natural.
Es que ser víctima suena mejor que ser verdugo, y como los judeófobos saben aprovechar la calificación de “ocupadores” que se dieron los mismos judíos, el mundo mira ahora a los israelís como a los usurpadores, olvidando más de 3.000 años de historia escrita y arqueológica que dan cuenta de su presencia originaria, inmanente, auténtica e indiscutible en esos páramos.
Los territorios de Israel fueron “recuperados” de los ingleses en 1948 en la guerra de la independencia. Ni antes ni después, sino hasta 1967 se escuchó de la existencia de un pueblo palestino, menos todavía de un estado. Los palestinos aparecieron entonces al mando del brutal Yasser Arafat con sus correligionarios musulmanes, que fueron aliados de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y decidieron continuar con la exterminación de los judíos. El tiro les salió por la culata militarmente, pero les favoreció políticamente. Les sirvió para adoptar descaradamente el papel de víctimas, y enriquecerse groseramente.
La paz con los musulmanes no se dará jamás, a menos que estos cambien de religión y convicción política, que para ellos es lo mismo. Israel no puede permitir un estado manejado por fundamentalistas asesinos a metros de distancia de sus ciudades, y menos aún una Jerusalem divida. Jerusalem es, fue y será la capital física y espiritual del pueblo judío hasta el final de los tiempos, cualquier gobernante israelita que pretenda cambiar su status provocará una guerra civil.
Con las exigencias que quiere forzar Barack Hussein Obama sobre Israel, para doblegarlo a los voraces apetitos islamistas, David tendrá que defenderse nuevamente de Goliat, pero después de ganar la batalla, política o militar, convendrá meter a los invasores palestinos en cómodos buses, indemnizarlos, y despacharlos a Aman, Riad, Abu Dabi, o adonde más les guste.
Israel debe derribar las mezquitas de Omar y Al Aksa construidas insultantemente sobre el Monte del Templo por los agresivos e irreverentes musulmanes, y tiene que empezar a crear las condiciones necesarias para edificar el Tercer Templo de Jerusalem en el lugar que el Rey Salomón designó para tal fin.
JOSÉ BRECHNER
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Cuando Baltasar Garzón decidió juzgar a Augusto Pinochet, muchos esperábamos que en su búsqueda de justicia, también convocara al estrado a Fidel Castro, pero no lo hizo.
Tampoco se le pasó por la mente enjuiciar a los dictadores árabes, a Hugo Chávez, ni a ningún violador de los Derechos Humanos musulmán o de la izquierda.
Ahora el juez Fernando Andreu de la Audiencia Nacional de España, está tramitando un juicio por crímenes de guerra contra ex funcionarios israelís. Los acusados son: el ex comandante de la Fuerza Aérea Dan Halutz, el Ministro de Infraestructura Nacional Benjamín Ben-Eliezer, y el Ministro de Seguridad Interior Avi Dijter, entre otros.
La querella es por la muerte del líder del Hamás, Sala Shehade, ocurrida el 22 de Julio de 2002, en un ataque aéreo israelí donde murieron 14 personas. Shehade fue uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas del Hamás y ejercía de su comandante en Gaza cuando fue abatido.
El palestino fue causante de la muerte de decenas de civiles israelís, incluidos cinco jóvenes estudiantes de la academia premilitar de Atzmona, y de centenares de ataques terroristas con morteros a ciudades israelís cercanas a Gaza.
El Ministro del Exterior español Miguel Ángel Moratinos dijo:”la obligación del gobierno es respetar la justicia”, alegando que el gobierno español no intercederá con la decisión del juez.
Andreu invoca para su proceder, a una ley que permite a España enjuiciar a quien le venga en gana, por crímenes de terrorismo o genocidio, aunque no hayan sido cometidos en España y no involucren a ciudadanos españoles.
El caso fue presentado por el Centro Palestino para los Derechos Humanos cuyo abogado es el chileno Gonzalo Boye, militante del MIR de Chile, que fue condenado a prisión por ser colaborador de ETA, y participó en el secuestro del empresario Emiliano Revilla en 1989.
Considerando que los crímenes de guerra o la violación a los derechos humanos no prescriben con el tiempo, es hora de que la justicia española que es tan celosa en guardar la ley, haga que el gobierno del pro-indigenista Zapatero, pague a los pueblos sudamericanos por el saqueo de sus tierras y el genocidio de millones de sus habitantes originarios.
Del Cerro Rico de Potosí se estima que los conquistadores extrajeron tanto oro y plata, que con esos minerales se podía haber construido sobre el Atlántico un puente desde Bolivia a España.
Para explotar los recursos del Nuevo Continente, se calcula que los conquistadores --imponiendo trabajos forzados sobre los nativos-- causaron la muerte del 80 por ciento de la población indígena, que llegaba a 100 millones.
En términos monetarios actuales, todo el presupuesto de España no alcanzaría para cubrir el oro que se llevaron a Europa, y ni qué decir de las vidas humanas que cercenaron. Los despreciados “sudacas”, hicieron grande a España.
La peculiaridad de la “justicia” española, es que sólo busca enjuiciar a quienes son de derecha, o a aquellos que se defienden legítimamente de los terroristas.
Sin duda los progres se sienten alentados por el gobierno del PSOE, que no pierde oportunidad para demonizar a Israel, lo que ha hecho que España se esté convirtiendo nuevamente en un estado inquisitorial.
España es actualmente el país más antisemita de Europa, donde 60 por ciento de su población muestra prejuicios contra los judíos. Irónicamente, según los estudios genéticos, 20 por ciento de los españoles son de comprobada ascendencia judía.
Si todos los españoles sometiesen su ADN a análisis se llevarían grandes sorpresas sobre sus antepasados, ya que además de los que se convirtieron al cristianismo forzados por la inquisición, los primeros habitantes de la península ibérica fueron los “íberos”, palabra que proviene del hebreo “ibrim” y significa precisamente: “hebreos”.
JOSÉ BRECHNER
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